Es la pregunta que más nos hacéis al pedir cita: «¿Qué tipo de masaje me reservas?». La respuesta corta es depende de qué buscas. Te lo aclaramos.
Masaje relajante: bienvenido a la pausa
El masaje relajante busca una sola cosa: que tu sistema nervioso baje las revoluciones. Trabajamos con maniobras envolventes, presión media-baja y un ritmo constante. Usamos aceites con aromaterapia (lavanda, naranja dulce, ylang ylang) y música suave.
Es perfecto cuando:
- Llevas semanas con mala calidad de sueño
- Tienes ansiedad o estrés sostenido
- Quieres una pausa, un momento solo para ti
- Te han regalado una tarjeta y quieres disfrutarla sin más
Sales de la sesión en estado calma profunda: a veces con sensación de modorra agradable. Lo ideal es no tener nada urgente después.
Masaje terapéutico (o descontracturante): a por el problema
Aquí cambia todo. El objetivo es resolver un dolor o tensión concreta: contracturas, puntos gatillo, sobrecargas musculares por deporte o postura.
Trabajamos con presión más profunda en zonas localizadas, técnicas como masaje transverso profundo, presiones sostenidas y movilizaciones articulares. Empezamos con una evaluación rápida para ubicar el problema y de ahí, presión adaptada.
Es para ti si:
- Tienes dolor en una zona específica (cuello, lumbar, hombro)
- Eres deportista y has cargado un grupo muscular
- Has dormido raro y no puedes mover el cuello
- Trabajas con mala postura y notas la espalda agarrotada
Te aviso: algunas zonas pueden molestar durante la maniobra. Es la «molestia útil» que pide el músculo cargado. Sales con sensación de alivio y, a veces, ligero dolor muscular que desaparece en 24-48h.
¿Y si quiero las dos cosas?
Lo hacemos. Es habitual empezar con 20 minutos de trabajo terapéutico en la zona problemática y cerrar con 40 minutos de maniobras relajantes para integrar todo. Si no lo tienes claro, escríbenos antes de la cita y lo planificamos juntos.